Retornos
Los libros son
objetos mágicos capaces de producir retornos impredecibles.
Un libro puede
hacernos retornar a nuestros primeros recuerdos, tanto como nos puede hacer
retornar a un lugar en el que nunca estuvimos; y puede, sin problemas,
proyectarnos al futuro construyendo una máquina del tiempo fabricada con
ilustraciones y con letras. Por eso son mágicos. Por eso, además, funcionan
como puentes, uniendo el presente con el pasado y con el futuro, porque el
libro estará ahí, mañana, y durante siglos, contándonos lo mismo una y otra
vez. Y una y otra vez la misma historia que nos cuenta el mismo libro será
otra, porque nosotros, los lectores, ya no seremos los mismos que éramos ayer y
al releerlo estaremos viéndonos de nuevo en el futuro, ese que nos va
fabricando la nueva lectura del mismo texto.
Hasta aquí todo
esto parece un juego de palabras, y lo es, ¡por supuesto! Un juego que no tiene
reglas definidas. Un juego de evocaciones que convocan a un sin fin de
asociaciones para alimentarnos con vocales, consonantes, colores y formas. Un
juego de ficciones tan potente como la más cruda realidad.
Sin ir más lejos,
un libro recién nacido, que se titula ¿Y ESTO QUÉ ES?, no solo producirá los
retornos que recién mencioné, sino que —aun antes de ser leído— ya fabricó una
serie de retornos diferentes. Por ejemplo:
a) reunió
a cientos de amigos para celebrar su nacimiento;
b) hizo
que una niña que se llama Emilia, utilizara sus manos y un lápiz de fibra
para crear un dibujo para regalarle a quien escribió el libro;
c) movilizó
a otra escritora, que se llama Virginia Brown, quien con letra manuscrita,
pequeña y perfecta, transcribió en una hermosa libreta hecha con sus manos un
texto magnífico que escribiera Hermann Hesse en 1904.
d) trajo
desde el barrio Las Acacias a un grupo de familiares y amigos acompañando a
Lucía Gómez Pintos, la niña que inspiró al autor para crear a uno de sus
personajes. La realidad se acercó sonriendo hasta la ficción. Lucía recibió
emocionada el libro dedicado y contagió a los presentes con su luminosa
presencia.
e) los
amigos de Gato Peludo le regalaron al autor un libro con páginas en blanco
listas para recibir palabras y dibujos. El libro, de enormes dimensiones: 3 cm de ancho
por 4 cm de alto, ya comenzó a ser utilizado. Por lo menos ya tiene el título
escrito: «¿Y esto qué es, gatito?»
f) Tamara y
Rodrigo, amigos de Aquinomás, representaron una obra con muñecos
iluminados por luz negra. Colores y formas fluorescentes, armonizadas con
movimientos precisos, bailaron al ritmo de una selección musical impecable.
g) Y
otras emociones fueron entregadas en las palabras de Susana Aliano,
quien editó el libro, y en las palabras de amigos que vinieron envueltas en
cientos de abrazos, aplausos y gestos de alegría, y más abrazos…
Por eso, repito lo
que escribí al principio: los libros son objetos mágicos capaces de producir
retornos impredecibles. Y en lo que a mí respecta, además de impredecibles,
estos retornos serán inolvidables.
Sergio López Suárez
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